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Cómo funciona

Archivo por las dudas — Instructivo, más o menos

Un trámite de tres pasos. El archivo no garantiza ninguno.

1Usted ofrenda una foto que tomó por impulso.
2La máquina la reduce a su esencia y se archiva, por las dudas.
3Su recuerdo se envía a las franquicias, donde resurgirá cada tanto, sin mucho criterio.
Demostración. Se repite, como los recuerdos.
Paso a paso
1

Desde la ventanilla, usted elige una foto de su teléfono. Una de esas que sacó sin saber bien por qué y que tampoco borró. No se pregunta el motivo.

2

La máquina la reduce a lo esencial: puntos negros y blancos, nada de grises, nada de detalles. Es lo único que se guarda. Ni la foto original, ni su nombre, ni dónde la sacó. Al ofrendar, recibe un souvenir con el Nº de aporte, aproximado.

3

La ofrenda pasa a formar parte del archivo. Desde ahí, las franquicias (unas piezas de gres con una pequeña pantalla en el medio) la hacen resurgir cada tanto, sin aviso, hasta que otra empieza a aparecer lentamente. Cuál y cuándo lo decide cada franquicia, sin más criterio que la intuición.

Las franquicias

Son delegaciones del archivo: piezas de gres hechas a mano, cada una con una pequeña pantalla en el medio. La pantalla recibe las ofrendas y las muestra sin criterio. Según su humor, deja cada una más o menos tiempo. No avisa cuando cambia, y nadie sabe cuál viene después.

Cada franquicia recuerda por su cuenta. Si se queda sin batería, ruega que la carguen y vuelve en breve. Si le crece moho, es porque ninguna casa cumple las condiciones de conservación.

Cualquiera puede adquirir una franquicia y observar el archivo desde ella: colgarla en una pared, apoyarla en una mesa, y esperar a ver qué recuerdo ajeno le toca. Se asignan sin criterio. Para solicitar una, escriba al archivista.

Ver las franquicias en vivo · Manual de uso de la pieza

Lo técnico, en breve
La imagen
Se convierte en su teléfono, antes de enviar nada. Lo que viaja es una versión mínima: puntos negros y blancos. Lo justo para reconocer un recuerdo. No mucho más.
La pantalla
Es de tinta, como un libro electrónico. No emite luz y se lee como papel. El parpadeo negro-blanco antes de cada imagen es la pantalla borrándose. No es un efecto.
El cuerpo
Gres esmaltado, modelado a mano, con un hueco a la medida de la pantalla. Ninguna sale igual, ni se pretende.
El depósito
Un archivo propio, con una fila de espera por franquicia. Las ofrendas esperan su turno. Salvo error u omisión.
El archivista

Simón Pera, único empleado del archivo. Nacido en Buenos Aires. Hoy no sabemos concretamente dónde está, pero cumple con el horario.

Otras obras: simonpera.com · @s.i.m.i.o

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