Archivo por las dudas Edición provisoria
Tiene usted en su poder una delegación del archivo.
Esto es lo poco que hay que saber.
Su pieza es un objeto de gres con una pantalla de tinta electrónica de poco menos de tres centímetros de lado. Muestra, de a una, las fotos que desconocidos ofrendaron al archivo sin saber bien por qué.
Cada tanto una imagen resurge y se queda. Cuándo y cuál lo decide la pieza, sin más criterio que la intuición. No hay aviso, ni orden, ni manera de pedirle nada.
Conviene colgarla o apoyarla donde pase por el rincón del ojo: un pasillo, un estante, al lado de otra cosa. No en el centro de la mesa. La imagen es mínima y el objeto es casi todo materia; eso es a propósito. Está hecha para verse de reojo, no para mirarla.
No tiene botones que haga falta usar. No hace ruido. No notifica nada.
Mientras no haya recibido su primera ofrenda, la pantalla dice Esperando ofrendas. Puede tardar un rato.
Si algún día se muda, o cambia de red, el trámite es el mismo: desenchúfela, vuelva a enchufarla, y si no encuentra la red conocida va a ofrecerle de nuevo la suya.
La pieza tiene batería, pero anda mejor enchufada. Si la deja suelta y se queda sin carga, se lo pide: aparece SE RUEGA CARGAR encima de la última ofrenda, que sigue a la vista. Tampoco se rompe nada si usted tarda.
Cada pieza es única. Ninguna salió igual a otra, y ninguna se comporta igual tampoco: el resto lo decide dónde termine viviendo.
Enchufada a la corriente, la pieza consulta el archivo más seguido. A batería es más vaga. Si la red anda bien se mantiene al día; si no, recurre a lo que guarda y repite recuerdos viejos. Y es sensible a la humedad y a la temperatura del lugar, lo que también influye en cómo muestra las imágenes: les va creciendo moho.
El moho vive en la pieza, no en la foto: cuando la imagen cambia, sigue ahí. No depende del tiempo que pase sino del aire que le toque respirar. Una pieza en una cocina húmeda y otra en un living seco, mostrando la misma ofrenda el mismo día, la muestran distinta.
Nada de esto es un error, y no hace falta corregirlo. Es la pieza acusando recibo del lugar donde vive.
Si la pantalla queda en blanco, si no vuelve a cambiar nunca, o si se mudó y no logra reconectarla, escríbale al archivista. Las piezas se atienden a distancia; no hace falta abrirlas.
Simón Pera
Archivo por las dudas, 2026 — en curso
Gres, tinta electrónica, ofrendas de desconocidos, condiciones ambientales.
Medidas variables. Duración indeterminada.
Esta pieza no garantiza recordar nada. Solo lo intenta.